Desde grandes multinacionales como Baskin-Robbins, hasta en empresas de primera linea como Procter&Gamble, las sociedades en el mundo de los negocios han sido una parte esencial del éxito de los mismos. Las razones son simples: habilidades complementarias, gastos compartidos y la idea de que una persona con capital económico puede crear sinergia con el capital intelectual de otra persona, de forma que ambos se favorezcan.
En teoría, una sociedad es una buena forma de iniciar una compañía. No obstante, no siempre y en todo momento es la mejor forma en la que un emprendedor puede organizar su negocio.

Lo bastante difícil de la mayoría de las sociedades es que son como los matrimonios, y si conoces las estadísticas, sabes que más de la mitad no sobreviven. Hacer que un matrimonio funcione implica manejar una serie de asuntos de pareja: ego, dinero, estrés y manejo de gastos. Piénsalo y vas a tener una idea del trabajo que se requiere para conseguir que una sociedad se mantenga a flote.

Si estás pensando en captar un socio para emprender, considera los siguientes fallos que debes evitar:

  1. Participar en capital en lugar de ganancias: Cuando compartes tu propio capital (ya sea inteligencia, talento, recursos o información) estás de automáticamente regalando parte de tu empresa. En un planeta perfecto, tu asociado es una persona íntegra y no se sentirá tentada a huir con este. Sin embargo, el planeta no es perfecto, con lo que debes ser cuidadosísimo. En el contrato especifica que compartirán los gastos; de esta manera va a ser más bastante difícil que el otro no ‘se lave las manos’ si las cosas salen mal. 

     

     

  2.  Asociarte con alguien solo porque no tienes presupuesto para contratar personal:Este es un asesino de la sociedad desde el comienzo. La imagen la mayoría de las veces suele ser la misma: Jack tiene una idea de negocio y Mike tiene una gran habilidad empresarial, mas Jack no tiene dinero para contratar a Mike como trabajador, por lo que llegan a la conclusión de compartir responsabilidades, gastos y ganancias. Si éste es tu caso, considera contratarlo o bien efectuar un contrato independiente.

     

     

  3.  No plasmar por escrito un contrato y firmarlo: Tal y como son las sociedades, todos los detalles y obligaciones deben estar meridianamente claras y plasmarse por escrito, siendo admitido por ambas partes. Es conveniente hacerlo con la ayuda de un abogado profesional con experiencia en el ramo, escogido por todos los socios.

     

  4. Suprimir una sociedad limitada: Uno de los primordiales obstáculos de los pactos entre socios es la suposición de obligaciones el uno sobre el otro. Una de las maneras de evitar problemas así, es creando una SL, donde un socio no es responsable de las acciones y obligaciones del otro. De nuevo, para lograr este punto lo aconsejable es contratar a un letrado especializado.

     

  5. No tener una estrategia de salida: Los matrimonios entre personas con muchos recursos empiezan con un pacto prematrimonial. Lo mismo debes hacer en tu sociedad de negocios. En el acuerdo define los términos de salida que dejan que o bien tu socio abandonen la compañía, así como opciones para la otra una parte de adquirir el resto del negocio, de manera que te favorezca a ti en esa situación.

     

  6. Esperar que la amistad subsista al quiebre de la sociedad: De nuevo debemos verlo como si fuera un matrimonio se tratara: ¿Cuántas ex parejas siguen siendo verdaderos amigos? No muchas. Con lo que no te asocies con un amigo esperando que lo prosigan siendo si dejan de ser socios. Puede sonar bien hacer negocios con tus amigos, mas recuerda que en el mundo de los negocios, estos van primero y después los amigos.

     

  7. Tener una sociedad al 50%: Cualquier negocio, incluso las compañías necesitan un jefe. Si tomas la decisión incluir a un asociado, divide el negocio 55/45, o incluso 51/49. De esta manera, tú y el negocio tienen a una persona que se ocupe del control en general.

Para finalizar, te comento una solución muy interesante al problema que se encontró una de las marcas mencionadas: Baskin-Robbins.
En el momento que Burton Baskin y Irvine Robbins llegan a la consideración de asociarse en el negocio de helados, el padre de Robbins advirtió contra ello, pensando que los compromisos que cada uno de ellos haría matarían el potencial del producto. Con lo que ambos hombres trabajaron en sus propios negocios antes de conjuntar las cinco tiendas de Robbins y las 3 de Baskin bajo un solo nombre, el que fue decidido tirando una moneda. Sólo en el momento de lanzar y apuntar sus negocios por separado, se dieron cuenta que la sociedad funcionaría.
Esta es una fórmula para elegir al mejor asociado muy eficaz. Y si funcionó para estos dos pioneros que tuvieron mucho éxito en el retail, asimismo podría funcionarte a ti.